Ayer tuve uno de esos días interminables que acaban con estados pre-griposos. Lo cierto es que aunque me habían invitado a La Noche en Plata de Tiffany & Co. en Madrid y la idea no me disgustaba (pese a que sabéis que no soy mucho de happenings), ayer la idea de cargar con la cámara e irme hacia allí hecha un pincel me daba pereza, o más bien... terror.
El evento era en la calle Cervantes. Justo cuando estamos llegando vimos focos, photocalls, todo iluminado, alfombra para entrar... y ¡¡todo el mundo de etiqueta!! (Definitivamente a mi no me llegó la misma información que al resto).
¿Os podéis imaginar nuestras caras?:
Fue una especie de "qué horror, yo no quiero entrar ahí!!!" seguido de unas carcajadas que rematamos con unas cañas en la taberna Cervantes, justo enfrente.
Así que lo que pintaba un desayuno con diamantes... acabó con unas cañas en el Cervantes.
Pero... ¿sabéis qué? Que, como en la peli, me quedo con las escenas y los looks más desenfadados...
Así que quedáos con los diamantes. Yo me quedo con las carcajadas, la compañía relajada, las cañas en tascas con solera, dormir con mi gato, tocar la guitarra al sol... y el cariño de la gente a la que quiero y me acompaña en mis locuras.
Me quedé sin Noche en Plata, pero disfruté de una noche llena de diamantes de verdad: los amigos.