Ahora recuerdo aquel día de verano muy lejano... Han pasado muchas cosas desde entonces y pocas veces más he coincidido con Rocío, pero lo cierto es que cuando me encuentro con ella es como volver a saludar a una de esas amigas a las que ves normalmente y que abrazas con naturalidad, como si tratara de una una de esas personas que una conoce de toda la vida.
A ella la conocí por Fer, ex compañero de trabajo nada menos que ¡en dos ocasiones!
Fuimos becarios precarios hace mil años y crecimos separados a nivel profesional, volviendo a coincidir en la última agencia en la que trabajé. Siempre recordaré lo buen compañero que era y la alegría que me da verlo siempre que me lo encuentro. Ahora él ha seguido creciendo en la empresa (porque vale un potosí y porque es un tío diez en todo) y yo, que soy una loca inconsciente, preferí dejar de crecer en la empresa para ser feliz por mi cuenta.
Fuimos becarios precarios hace mil años y crecimos separados a nivel profesional, volviendo a coincidir en la última agencia en la que trabajé. Siempre recordaré lo buen compañero que era y la alegría que me da verlo siempre que me lo encuentro. Ahora él ha seguido creciendo en la empresa (porque vale un potosí y porque es un tío diez en todo) y yo, que soy una loca inconsciente, preferí dejar de crecer en la empresa para ser feliz por mi cuenta.
Un día, en la cafetería de la empresa donde currábamos, me habló de su chica (Rocío) y de su hermana (Teresa), diseñadoras y socias fundadoras de Canden Garden. Yo le hablé del blog y él de las bailarinas. Y surgió el amor entre Galletas de Ante & Canden Garden.
Todo empezó con mi amistad con Fer, continuó con las fotos de la casa que comparte con Rocío y siguió con las fotos para la campaña otoño/ inverno de Canden Garden y el lookbook de la colección completa.
Pero hoy quiero dejar a un lado lo que vino después para empezar por lo primero: la casa de Rocío & Fer:
Gracias, Rocío, Teresa & Fer por todo vuestro cariño estos últimos meses. Sois gran parte de lo que he conseguido a nivel profesional este último año. Y gracias por abrirme las puertas de vuestra preciosa casa...
Gracias infinitas.
Fotos: Mercedes Pérez
Madrid, agosto 2013








