Hay momentos que llegan como un regalo. De forma inmediata reconozco que es uno de esos instantes que recordaré siempre. Quizás porque después de dos días de intenso trabajo y millones de problemas que revolotean a mi alrededor, éste se convierte en un rato de paz, de intensa inspiración y es, en este preciso momento, cuando uno se da cuenta de que su trabajo tiene su recompensa. Que los momentos malos no merecen tener ese espacio tan grande que parecen ocupar en un principio y que llega el momento de agradecer, aquí, ahora, a todos aquellos que hacen esto posible que este momento esté sucediendo.
En un intento de no normalización de estos momentos, os quiero dar las gracias a todos los que confiáis cada día en mi trabajo, mi pasión; gracias a vosotros, mi vida es ésto:
Café Labath (Gent, Belgium).
Here. Now.
Fotos: Mercedes Pérez
Gent, 22 marzo 2013