Y os lo explico con dos ejemplos. El primero, este ventilador tamaño mini que me ha acompañado todas las tardes de mi verano en casa. Pequeño, monísimo y con tan poco glamour (lo compré en un chino por 12 euros) que he tenido que vestirlo con unas mini-gafas de Shwood para taparle las ojeras.
Lo segundo, dos taburetes de este estilo que me compré esta semana en Tiger por 7 euros cada uno, y con los que no puedo estar más feliz: pequeñines, plegables y tremendamente kraft.
Love!
Porque las cosas no son especiales hasta que nosotros no les damos ese valor.
Fotos: Mercedes Pérez. Septiembre 2012.



